Ilustración: medición de las temperaturas de entrada y retorno en un radiador de agua existente
Imagen ilustrativa: no muestra una vivienda, una instalación, una medición ni un documento reales.

Una bomba de calor de alta temperatura puede permitir conservar radiadores que fueron calculados para una caldera. Eso no convierte el cambio en directo. La temperatura máxima de la máquina solo demuestra que puede calentar mucho el agua; no demuestra que mantenga la potencia necesaria con frío exterior ni cuánto consumirá para hacerlo.

Qué significa realmente «alta temperatura»

El nombre mezcla dos cosas distintas. El IDAE llama radiadores de alta temperatura a los que se calcularon originalmente para recibir agua cerca de 75 a 80 °C y devolverla a 60 a 65 °C, con una estancia a 20 °C. Una bomba de calor de alta temperatura es un equipo diseñado para entregar agua más caliente que los modelos orientados a suelo radiante o emisores de baja temperatura. La misma guía (página 119) menciona bombas aerotérmicas domésticas que alcanzan hasta 75 °C «gracias a los nuevos refrigerantes» y equipos de doble etapa de compresión que elevan la impulsión hasta 80 °C.

El refrigerante forma parte de la ficha que conviene pedir. En la tabla de refrigerantes más utilizados en bombas de calor del IDAE (tabla 2-8, página 29) figuran, entre otros, el R-32 (PCA 675, grupo de seguridad A2L) y el R-290 o propano (PCA 3, grupo A3). Según la misma guía, el grupo de seguridad condiciona la carga máxima y la ubicación del equipo conforme al Reglamento de Seguridad para Instalaciones Frigoríficas.

No existe una frontera doméstica que resuelva todos los casos. Un equipo puede anunciar 70 °C o más y entregar una potencia diferente cuando fuera hay 7 °C, 2 °C o varios grados bajo cero. También puede necesitar apoyo eléctrico en determinadas condiciones. Por eso hay que leer la tabla de prestaciones, no solo la cifra grande de la portada.

La prueba por estancia sigue siendo la misma

Alta temperatura no cambia el método: cada radiador debe cubrir la carga de su estancia al régimen propuesto y la bomba debe mantener esa potencia con la temperatura exterior de diseño. La tabla por estancia y las señales para frenar están en la guía de aerotermia con radiadores o suelo radiante; aquí nos centramos en lo que cambia al subir la temperatura del agua.

Una cuenta reproducible con la tabla del IDAE

La guía del IDAE publica una tabla simplificada para un radiador tipo. Toma como 100 % su emisión homologada con agua a 75 °C de entrada, 65 °C de salida y una habitación a 20 °C. Al bajar la temperatura, la potencia disponible cae.

Entrada / retorno / ambiente Salto entre agua media y ambiente Emisión orientativa respecto al catálogo
75 / 65 / 20 °C 50 °C 100 %
65 / 55 / 20 °C 40 °C 75 %
60 / 50 / 20 °C 35 °C 60 %

Cómo usarla: si un radiador declara 1.200 W en el régimen 75/65/20, esta tabla lo deja, de forma orientativa, en 900 W a 65/55/20 y en 720 W a 60/50/20. Si la estancia pierde 850 W en el día de diseño, el primer régimen conserva margen; el segundo no cubre la carga.

La operación es reproducible: potencia de catálogo × porcentaje de la tabla. También es deliberadamente limitada. El propio IDAE advierte que cada radiador tiene su curva característica. Para cerrar el proyecto hay que usar el catálogo del modelo real o la ecuación de emisión con su constante y exponente, no convertir estos porcentajes en una regla universal.

Alcanzar 70 °C no prueba el rendimiento

Una bomba de calor mueve calor desde el aire exterior al agua. Cuanto mayor es el salto de temperatura que debe salvar, más exigente es el trabajo del compresor. El IDAE lo resume sin rodeos en la página 119 de su guía: al elevar la temperatura de impulsión, el rendimiento de la bomba se ve afectado y la eficiencia del sistema disminuye, con el consiguiente aumento del consumo.

La ficha que interesa debe permitir comparar, como mínimo:

  • potencia térmica entregada con distintas temperaturas exteriores;
  • potencia eléctrica absorbida en esos mismos puntos;
  • COP en condiciones declaradas, sin mezclarlo con el SCOP estacional;
  • temperatura de impulsión disponible cuando baja la temperatura exterior;
  • funcionamiento y potencia del apoyo eléctrico;
  • clima y régimen de agua usados para el rendimiento estacional.

El Reglamento Delegado (UE) 811/2013 distingue las aplicaciones de baja temperatura y el resto al calcular y etiquetar la eficiencia estacional. Una clase energética sin el régimen al que corresponde no basta para comparar dos propuestas.

Tres caminos antes de comprar una máquina más exigente

Bajar la carga de la vivienda

Mejorar aislamiento, estanqueidad o algunos encuentros puede reducir la potencia que debe cubrir cada radiador. No siempre exige una rehabilitación completa. El estudio debe localizar qué mejora mueve de verdad la carga y qué coste añade. Si la fachada concentra pérdidas y puentes térmicos, revisa las seis pruebas de un SATE antes de atribuirle un porcentaje de ahorro.

Aumentar la emisión donde falta

Un radiador mayor, más elementos o un emisor de baja temperatura pueden cubrir una estancia con agua más templada. Esto cambia espacio, tomas, estética, ruido y coste, pero puede permitir que la bomba trabaje con una temperatura menor durante más horas.

Reservar la alta temperatura para los días exigentes

Una curva de calefacción ajusta el agua a la temperatura exterior. El sistema puede trabajar buena parte de la temporada por debajo de su máximo y elevar la impulsión solo cuando la vivienda lo necesita. Para defender esta estrategia hacen falta la curva prevista, el clima de cálculo y la potencia real de emisores y máquina.

Cuándo puede encajar

La opción gana sentido cuando los radiadores existentes conservan margen razonable, la sustitución de emisores sería costosa o invasiva y la ficha de la bomba sostiene potencia y rendimiento en el punto de diseño. También puede encajar en una reforma por fases, siempre que el cálculo no cuente hoy una mejora de envolvente que todavía no existe.

Lo propio de esta opción es vigilar dos señales: que la propuesta necesite la temperatura máxima durante gran parte del invierno y que el apoyo eléctrico no tenga potencia declarada. Ambas anticipan un consumo mayor que el que sugiere el catálogo.

Qué pedir antes de comparar precio

Además de la hoja por estancia que describe la guía de radiadores o suelo radiante, pide una tabla de la bomba con temperatura exterior, impulsión, potencia térmica, potencia absorbida, COP, refrigerante y apoyo eléctrico.

Después usa el checklist de viabilidad para no olvidar ruido, espacio, hidráulica y electricidad. Cuando los datos técnicos cierren, compara el alcance del precio de aerotermia.

Preguntas frecuentes

¿Qué temperatura alcanza la aerotermia de alta temperatura?
Muchos equipos anuncian 70 °C o más; la guía del IDAE cita bombas domésticas de hasta 75 °C y de doble etapa de compresión de hasta 80 °C. Esa máxima de catálogo no indica la potencia disponible, el consumo ni el rendimiento con la temperatura exterior de diseño.
¿Puedo conservar mis radiadores con aerotermia de alta temperatura?
Puede ser posible si la potencia de cada radiador cubre la carga de su estancia a la temperatura de trabajo prevista. Hay que comprobarlo estancia por estancia.
¿La aerotermia de alta temperatura consume más?
En una misma bomba de calor, elevar más la temperatura del agua suele reducir el rendimiento. El consumo anual depende además del clima, la demanda, los emisores, la regulación y el apoyo eléctrico.

Cómo se hizo esta guía

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Fuentes y revisión

Fuentes consultadas

Comprobadas el .

  1. IDAE: La bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios
  2. Reglamento Delegado (UE) 811/2013 sobre etiquetado de calefactores
  3. Reglamento (UE) 813/2013 sobre diseño ecológico de calefactores
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